Este último viernes cumplí dos semanas en Lausanne. Lo cierto es que no es mucho tiempo, pero ha sido suficiente para hacerse a la ciudad y descubrir alguno de sus secretos...
Lo primero que hay que decir de este sitio, y me temo que de cualquier lugar en Suiza, es que es terriblemente caro. Pero claro, eso ya lo sabía. Pero, cada vez que veo mi libro de gastos, me da un mini-infarto, hasta que pienso que el primer mes siempre sale más caro, por aquello de que hay que comprar útiles para la casa (en mi caso, el estudio) de baño, cocina, cama y un largo etcétera, y eso siempre engorda la factura.