viernes, 30 de noviembre de 2012

Fragmento Primero: El Despertar


El despertador sonó, como todos los días, a las 07:00. Resignándose a levantarse, Charlie apagó aquel invento del diablo de un manotazo y se incorporó sobre su cama. Un tenue haz de luz se filtraba por la ventana, dejando su habitación en una penumbra que daba a todo un aspecto gris y monótono. Cuando el locutor de la radio anunció que era lunes, Charlie lanzó una maldición. Odiaba los lunes. Y los martes. Y todos los días de la semana, excepto el sábado. El sábado era su día. Y eso nadie podía quitárselo.

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